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Sí quiero un bebé

La importancia del psicólogo en el proceso de reproducción asistida.

Para comenzar este espacio nos gustaría compartir la aportación de Vicenta Giménez (psicóloga miembro del Grupo de Interés de Psicología de la S.E.F.). Es un artículo extenso pero completamente repleto de la ayuda que estás buscando.

Debes saber que si te sientes dubitativo, angustiado, fuera de control, deprimido,… no estás solo. Además de las personas de tu entorno, podrás contar con ayuda médica/paramédica y un apoyo psicológico especializado.

 La psicología te consuela


DATOS DRAMÁTICOS: 

– “Hoy sabemos que entre los pacientes que acuden a Técnicas de Reproducción Asistida en España puede existir entre un 20 y un 65% que presentan en algún momento síntomas clínicos de cierta significación, con predominio de la ansiedad, depresión, desesperanza, culpabilidad, baja autoestima, etc.”

– “En Inglaterra, en un estudio realizado en 1997, el 71% de las parejas respondió afirmativamente cuando se les preguntó si les gustaría recibir orientación y apoyo emocional; sin embargo, sólo el 12% de estas parejas declaró haber recibido tal tipo de intervención como parte de su tratamiento.”

– “El 77% de parejas que abandonan los tratamientos, lo hacen por presiones psicológicas en lugar de por un mal pronóstico médico. El momento de mayor abandono se produce tras el tercer FIV, y el 13% de las mujeres presentan ideas suicidas tras el primer fracaso en FIV.”


 

Según la propia Vicenta Giménez: “La llegada de un hijo, no es sólo a través de un embarazo físico, sino también psicológico y emocional. Cuando una mujer y/o pareja desea tener un hijo, ya lo imagina en su mente, fantasea cómo será, a quién se le parecerá, etc,, es más, se podría decir que, el primer “embarazo” que tiene una mujer, es jugando con sus muñecas, cuando juega a ser mamá y algunos niños también a ser papás, fantasean cuántos niños tendrán y con quién, pero a nadie se le ocurre imaginar si los podrá tener o no, por lo que cuando una persona llega a su vida adulta, desea tener hijos y los hijos no llegan, no estamos hablando sólo de una dificultad médica, sino también de la tristeza por todo aquello que uno siempre soñó, deseó, fantaseó y “de momento” parece que se lo quitan. Es normal sentir rabia, enfado, sentirse inferior a los demás porque los demás parece que tienen hijos “a la primera” y uno no lo consigue e incluso se puede llegar a sentir vergüenza, envidia de otras parejas y que baje la autoestima y tener conductas evitativas, es decir, evitar a otras parejas con niños o evitar a los amigos y la familia para que no pregunten “¿y los niños para cuándo? cuándo os animáis?”… A veces incluso te puedes llegar a plantear que estás recibiendo “un castigo divino” o que estás “pagando pecados pasados”, sientes que la vida es injusta contigo, pero lo cierto es que todo eso entra dentro del campo de la psicología y no sólo de la medicina. La infertilidad no es sólo no poder tener un hijo, es una crisis vital, una ruptura del desarrollo como especie: nacer, crecer, reproducirse y morir. Parece como si los demás siguieran avanzando en su desarrollo y vosotros os hubierais quedado estancados.

Visualízalo y sé positiv@.

Visualízalo y sé positiv@.

Por todo esto, llegamos a la conclusión de que cuando una pareja llega a una unidad de reproducción asistida, suele llevar a sus espaldas todo un historial “mensual” de fracasos en su intento por concebir, fracasos “secretamente” guardados, ciclos de esperanza y desesperanza. Cuando se trata de una mujer sola o una pareja homosexual femenina, accedéis con elevadas expectativas e ilusionadas (a priori necesitáis ayuda, pero no os consideráis infértiles) Al enfrentaros a la medicina reproductiva, todas/os os encontráis inmersos en un nuevo, desconocido y complejo mundo que no entendéis muy bien, con la sensación de pérdida de control sobre las decisiones, los tiempos de actuación, el control sobre los resultados…. cómo organizarse en el trabajo, qué decir a los amigos, a los padres… cómo organizaros como pareja, “¿quién apoya a quién?” porque esto os afecta a los dos y si eres una mujer sola, “¿en quién te apoyas?”

Lo cierto es que los éxitos obtenidos a través de la medicina reproductiva no son del 100%, -“ojalá lo fuesen”- y en ocasiones es necesario realizar varios tratamientos hasta conseguirlo y ya sabemos que “quién espera desespera”, y puedes llegar a plantearte “tirar la toalla”, pero estos tratamientos son como un maratón, “cuando más cerca estás de la meta, más cansada estás y te planteas incluso abandonar” por lo que para echaros una mano a enfrentaros a todas estas emociones y que podamos encontrar fuerzas cuando crees que flaquean, que podamos hablar y reflexionar sobre ello y mantener una actitud positiva durante toda vuestro proceso, durante todo vuestro “transitar” por la reproducción asistida, sintiéndoos acompañados por todos los integrantes de las unidades de reproducción, la presencia del psicólogo especializado en reproducción asistida se hace imprescindible.

En muchas ocasiones los psicólogos somos un puente de comunicación entre el médico y vosotras/os, ya que disponemos del tiempo y el espacio para reflexionar sobre todo lo que estáis viviendo en esos momentos y cómo conseguir mantener una actitud positiva y guardar un bonito recuerdo…., del lugar dónde se concibió, vuestro futuro hijo/a.”

Eva Labarta


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