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La relación con los médicos de reproducción: ¿eres A o B?

Doctor Martínez, Unidad de Reproducción HVN GranadaDr. Luis Martínez Navarro, responsable de Unidad de Reproducción Asistida (HMI Virgen de las Nieves de Granada), director médico de Reproducción Asistida en Clínica Sanabria (Granada).

“La relación con los médicos de reproducción: ¿eres A o B?”

Las batallas se ganan o se pierden, nunca se sabe al comenzar. Pero entrar en la lucha preparado a todo, con convicción, con ayuda, con amigos, facilita el combate y, si no se logra la victoria, al menos se asume mejor la derrota. Entrar a luchar solo no ayuda a nadie y, a nivel psicológico, se asume peor la posible no consecución de objetivos.

El médico es parte de tu equipo. Pero esto no siempre es obvio para algunos pacientes. Este artículo es un intento de que se aúnen las fuerzas para buscar un objetivo final y queden vínculos de afecto entre las personas que lucharon juntas.

En las relaciones personales pueden surgir empatías, antipatías o indiferencia. Al igual ocurre en la relación médico-paciente. Lo ideal es que sea la empatía la que domine el proceso y ésta debería ser bidireccional pero, por desgracia, no siempre es así.

 

En el mundo de la sanidad hay enfermedades graves (por ejemplo el cáncer), con tratamientos claros y protocolizados donde el paciente asume su enfermedad y necesita que el sistema sanitario le ayude. Asume que el equipo médico que le trata es su guía y deposita en ellos toda su confianza. También hay otras enfermedades duras pero no vitales (por ejemplo la esterilidad) donde no suele ocurrir lo mismo. Nos sorprende encontrar en algunos foros de pacientes de esterilidad opiniones tóxicas poniendo en duda muchas indicaciones del médico de reproducción, pasando por alto que el equipo lo que intenta es AYUDAR al paciente.

La esterilidad es una patología no vital pero que influye en la salud psíquica de las parejas, y este punto lo conocemos bien los médicos que tratamos a parejas sin hijos. El problema es que los tratamientos de esterilidad no siempre “curan” o dan los resultados esperados.

Un 50% acaban en embarazo. Para llegar a este resultado tan positivo influyen múltiples aspectos, y es en este punto donde la interacción médico-paciente es fundamental, y a veces falla por ambas partes.

Aunque cada paciente es única podemos dividir las parejas de nuestras consultas en dos tipos:

Pareja A– Las que saben que tienen un problema importante para su vida, casi vital en su desarrollo personal, que buscan apoyo y soluciones en su equipo médico y que se involucran en la solución de su problema. Toman la ayuda.

Pareja B– son expertos en su problema, han pasado horas y horas buscando información en foros, internet, y consejos de amigos. Ponen en duda cualquier indicación. No entienden que la medicina además de ciencia es arte, conocimiento y mucha práctica. Que cada persona es un mundo, que una misma patología tiene variables diferentes según paciente. Este tipo afortunadamente son los menos. No aceptan la ayuda.

Para los profesionales es fácil relacionarse con el grupo A, pero tremendamente difícil con el grupo B.  El grupo A está compuesto de parejas que agradecen los recursos del sistema y la ayuda médica y están dispuestas a hacer un esfuerzo personal. Todos nos esforzamos y remamos hacia el mismo objetivo.

En cambio, el grupo B está formado por parejas a las que los consejos médicos muchas veces les dejan indiferentes: no dejarán de fumar, no perderán peso, no asumirán que muchas veces su esterilidad es un efecto secundario (vasectomías, ligaduras de trompas, interrupciones voluntarias de embarazo previas, etc…) y mucho menos aceptarán que su problema a veces no tiene la solución que ellos desean.

Esta diferenciación entre grupos no deja indiferente al personal sanitario, que somos humanos y sufrimos con los pacientes. El grupo A tendrá un médico amigo y el B tendrá un médico técnico. En los dos casos se aplicará la misma ciencia, se pondrá el mismo empeño en conseguir la gestación, pero el grupo A se sentirá más satisfecho con su tratamiento y su equipo médico. No se le olvidará que están juntos en una lucha y ese apoyo favorece la vida misma de la paciente.

Por eso, por favor, confíe en su médico, siempre intentará lo mejor para cada paciente y si usted tiene dudas pregúntele a él. No busque en foros donde cualquier persona pueda hacer de un triste caso aislado una generalidad sin base. Aunque a veces tengamos cierta imagen negativa, probablemente seamos de los profesionales que mejor entienden las necesidades de los demás.

Estamos juntos en la lucha.


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