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Nervios el día de la transferencia. S.P.

Para mí el peor momento fue el día de la transferencia. Siempre he sabido controlarme la ansiedad. He sido profesora de yoga, y a nivel cognitivo siempre he tratado de tomar conciencia de los pensamientos negativos que me invadían y trataba de transformarlos en positivos. Pero a veces no podía controlarme y los nervios y el miedo me hacían somatizar, tenía grandes dolores musculares. Por lo que la última ocasión consulté con la psicóloga y me ayudó mucho con este tema.

Practicamos unos ejercicios de relajación específicos para el día de la punción, basados en la imaginación positiva. Fue una experiencia muy agradable y positiva, que me llenó plenamente de esperanza y optimismo y me dejó vivir con calma el día temido y lo que vino después. Ahora estamos esperando a que lleguen los gemelos con mucha alegría mientras pintamos y decoramos sus habitaciones. No tiene nada que ver este tipo de espera con lo que vivimos antes, pero los ejercicios de relajación y de visualización positiva siguen ayudando muchísimo en el día a día.


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