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peleas innecesarias, pareja

Aprende a manejar una discusión

Categoría : Blog

no-montes-en-cóleraHABILIDADES SOCIALES – GESTIÓN DE CONFLICTOS

¿Los enfrentamientos con tu pareja o compañeros de trabajo son habituales? No es plato de buen gusto para nadie una discusión con personas con las que convives. Queremos que entiendas el proceso del enfado y sepas cómo en las Terapias Alumbra se ayuda a muchísimas personas.

En Alumbra aprendemos a “no entrar al trapo”, a no enzarzarnos en la discusión con la pareja u otras personas. Para eso hay que activar la autorregulación emocional. El conocer las fases de la curva de la hostilidad y saber qué hacer y qué no hacer para afrontarla es de gran utilidad. De hecho:

“Ahora que entiendo la curva de la ira, me observo desde fuera y me digo…  no, todavía no es el momento de contestar… y me va mucho mejor con mi pareja y mi familia” Cliente real Alumbra.

Una reacción de ira o de enfado, generalmente, sigue un cierto patrón de activación emocional. Este patrón ha de manejarse adecuadamente para ayudar a la persona que “está fuera de sí” a reconducirse hacia un estado emocional “razonable”. Recuerda que nuestras abuelas en su infinita sabiduría decían “cuenta hasta diez”, “respira hondo”. Como dice Confucio: “quien domina su ira domina a su peor enemigo“.

Curva de la ira

Bárbara Allaire y Rober McNeill

Es importante reconocer esta emoción en nosotros mismos: FASES DE LA CURVA DE HOSTILIDAD O IRA

  1. Fase racional: la mayor parte de las personas suelen ser “razonables” durante bastante tiempo, es decir, mantienen un nivel emocional adecuado para poder discutir de cualquier problema.
  2. Fase de disparo o de salida: la persona se dispara, da rienda suelta a sus emociones, llegando incluso a ser grosera y hostil. No se debe tratar de razonar, lo oportuno es escuchar de forma activa.
  3. Fase de enlentecimiento: el “estar fuera de sí” no dura siempre, si no hay provocaciones posteriores, la reacción airada acaba “por venirse abajo”.
  4. Fase de afrontamiento: en este momento es cuando se puede empezar a intervenir diciendo algo. Según lo que se diga puede darse una gran mejora. Empatizar y reconocer el estado emocional (sin juzgar) puede contribuir a “mitigar la ira” y que aparezca una fase de calma.
  5. Fase de enfriamiento: si la persona se ha visto reconocida en su sentimiento, se calmará.
  6. Fase de solución del problema: cuando la persona vuelve al estado racional de la fase 1 es posible abordar el problema.

 

 

ERRORES DE PENSAMIENTO COMUNES RELACIONADOS CON LA IRA

Te damos unos trucos y, conociéndolos, te ayudarán mucho. Continuamente juzgamos el comportamiento de los demás. Estos juicios se basan en un conjunto de reglas de cómo debería o no debería actuar el otro. Son errores de pensamiento automáticos:peleas innecesarias, pareja

Los deberías: damos por sentado que la gente debe conocer y aceptar nuestras reglas. Pareciera que se levantan con el propósito de llevarnos la contraria o de hacernos la vida imposible. Es necesario tener en cuenta que cada uno tenemos nuestros valores y necesidades distintos a los de los demás. Los “deberías” que utilizamos son nuestros valores y necesidades impuestas a alguien con valores y necesidades diferentes.

Como  “Tú no deberías haberme dicho…” “tú deberías hacer…”

 

Los pensamientos culpabilizadores como “tú deliberadamente me hiciste….” “tú sólo me quieres por…”. La idea clave es que has sido dañado a propósito, intencionadamente por el comportamiento erróneo del otro. Según esto, el otro se supone que tiene la culpa de tu sufrimiento.

 

La serenidad permite afrontar los problemas con mayores probabilidades de éxito, por eso es necesario observar las primeras reacciones físicas de tensión que se producen en nuestro cuerpo cuando empieza el sentimiento de ira. Noto que me estoy alterando, mi corazón se acelera, se me tensan los músculos, mi respiración se agita… son señales que me indican que tengo que poner en práctica alguna técnica de relajación.

 

Con lo que sabemos de la ira y de cómo funciona el patrón emocional, a la más mínima señal podemos empezar con Te enseñamos a manejar una peleaauto-instrucciones que guíen nuestra conducta y así ayudar a tranquilizarnos y a entender que podemos resolver problemas de pareja o de cualquier tipo de relación de la mejor manera posible.

EJEMPLO: “Venga, tranquilízate, respira hondo, no te sientas nerviosa que no consigues más que un dolor de cabeza, a ver qué quiero conseguir de esta situación, no voy a juzgar a esta persona, paciencia…”

Es importante encontrar nuestras propias estrategias para tranquilizarnos como: aislarnos un rato, tiempo fuera, respirar hondo, correr, escribir lo que sentimos, andar contemplando el paisaje con atención, en definitiva, tomarnos un tiempo alejados de la persona o situación desencadenante. A continuación, sigue estos pasos:

 

1. Reflexiona e identificar la causa de la ira

2. Acepta las emociones que sientes y deja que se desvanezcan

3. Analiza el contexto donde se ha desencadenado este estado emocional y las personas implicadas

4. Si nuestra valoración es que la ira ha sido motivada por una causa justa, nos centramos en hallar una posible solución no agresiva.

Importante: si se utiliza “el tiempo fuera”, sobre todo en las parejas, la persona que lo utiliza debe dejar claro a dónde va, cuándo volverá y no dar el típico portazo.

De hecho, es totalmente recomendable que, previamente en situación de calma, se haya hablado de esta técnica y pactado que se va a utilizar cuando uno considere que no puede hacer nada por bajar los niveles de rabia o irritabilidad.

ejercitar el cerebroNo se puede escapar de todas las situaciones estresantes que hay en nuestra vida ni evitar completamente nuestra respuesta innata a las amenazas, pero sí podemos aprender a contrarrestar nuestras reacciones habituales al estrés, aprendiendo a relajarnos física y mentalmente evitando un estrés crónico. En Alumbra te ayudamos a vivir mejor.

Los distintos centros del cerebro que aceleran nuestros procesos bioquímicos cuando estamos en estado de alerta pueden, de igual modo, ser estimulados para que se enlentezcan dichos procesos.

Entrena tu cerebro en la relajación como se entrena la musculatura en halterofilia.

Elena S. Alguacil


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