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Luisa, donante de óvulos

“Historias de vida Avantia” Luisa, donante de óvulos. 20 años

Desde Alumbra hemos realizado una Guía con historias reales de pacientes en la Clínica de Fertilidad Avantia (Granada). Sus experiencias serán un reflejo de lo que muchos en tu situación están viviendo, un camino ya andado del que aprender. Te presentamos la primera:

 

Alumbra_ Luisa Historias de vida Avantia casos realesLuisa es una mujer de 20 años, rubia, con los ojos azules. Me quedé impresionada cuando la vi, por el parecido con Marisol, la cantante de los 70. De cuerpo grácil, y cierta timidez hasta que creamos el vínculo de terapeuta/paciente. Es una brillante estudiante, tiene un coeficiente intelectual de 120, medido en su colegio, dice que lo heredó de su padre. Sus padres se separaron cuando ella tenía 13 años, lo cuenta con tristeza; toda la familia sufrió mucho, ella se sentía abandonada por su padre. Una amiga le recomendó AVANTIA. Ella es donante de sangre desde hace años. Le gusta pensar que va ayudar a otras mujeres a cumplir un sueño. Considera que está donando material celular. Su sangre podría salvar una vida, y sus óvulos ayudar a crearla. Durante la evaluación fuimos trabajando los ataques de ira que le hacían sufrir y mantener unas relaciones difíciles con su entorno y especialmente con su pareja con el que discutía sin tregua.

Trabajamos en diferentes sesiones y fue comprendiendo cómo funciona el sistema nervioso y cómo controlarlo. Estudiamos la curva de la ira, vio vídeos como por ejemplo el famoso “Por qué las cebras no tienen úlceras”, aprendió a meditar y a reconocer sus sentimientos, cómo resolver conflictos de pareja. Las buenas estudiantes aprenden rápido y, además, ella deseaba cambiar su actitud, lo que supone el 50% del camino andado. Hacía los ejercicios que le indicaba para casa. Escribió una carta a su padre con todas las quejas y sentimientos que le provocaba. Pasadas unas semanas leyó la carta y ella misma se iba dando soluciones y explicaciones. No llegó a mandarla pero sí cambió su actitud y su comportamiento con el padre. La relación con su pareja “mejoró tanto que lo dejaron”, me contaba con una gran sonrisa. Luisa pudo tomar a su padre sin juzgarlo y con ello tomó su vida. Meses más tarde me escribió un correo con esta frase atribuida a Budha: “Aferrarse a la ira es como agarrar un carbón ardiente con la intención de tirarlo a alguien; al final, eres tú el que te quemas”. 

 

Descárgate la Guía de Historias completa: Guía Avantia 2015 mailing

Elena S. Alguacil


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