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Dos puntos de vista, el mismo dolor

Categoría : Testimonios

El dolor social de M.J. y P., 35 años

“A los pocos días decidí que no lo iba a intentar más porque no estaba preparada para otro negativo. No quería estar con nadie.” comenta M.J.

Todos experimentamos angustia, decepción, abandono o desamparo cuando queremos conectar con alguien y ese alguien no está ahí cuando más lo necesitamos.

Este sufrimiento tiene el mismo fundamento neuronal que el dolor físico, ambos se expresan en la misma área cerebral: en la Corteza Cingulada Anterior. Es por eso que cuando estamos angustiados tenemos una sensación de dolor corporal.

LAS ALARMAS

65288-copiaEl cerebro siempre busca la supervivencia del individuo y se sirve de “alarmas” que nos avisan de la necesidad del  cambio de conducta, que le pongamos “foco” al síntoma. El rechazo, por ejemplo, evoca una amenaza de primer orden para el cerebro.

¿Significa que no podemos romper vínculos con nuestros congéneres? NO. Significa que debemos procurarnos buenas relaciones, vínculos sanos, aunque sea de dos o tres personas. Nuestro cerebro entenderá que estamos dentro de la “cueva” seguros y protegidos por el grupo. La vida es dura y estamos sometidos a muchos peligros que la amenazan. La exclusión podría implicar una sentencia de muerte para nuestro cerebro.

Bajo estas lineas puedes leer dos testimonios. Dos puntos de vista diferentes, el mismo dolor. Un ejercicio que nuestra querida pareja de Alumbra, M. J. Y P., realizan para aliviar su dolor social.

 

testimonio caso real alumbra psicología reproducción asistida Elena AlguacilM.J.

“Al principio me sentí estupefacta, no me lo podía creer, estaba convencida de que esta vez era la definitiva. Después fue una rabia insoportable. Una evidencia clara de que yo no estaba capacitada para soportar esa situación. Intenté buscar un poco de comprensión en mi círculo más cercano pero no la encontré, tampoco insistí. Pensé muchas barbaridades. No quería estar con nadie, estaba llena de unas sensaciones terribles.

A los pocos días decidí que no lo iba a intentar más porque no estaba preparada para otro negativo. Del mismo modo, pensé que no quería hablar de esto con nadie, porque estoy cansada de que la gente me pregunte con cara de lástima o me insistan en que no me rinda, que sea fuerte, bla bla bla… como una especie de heroína que al final consigue todo lo que se propone… cuando no necesariamente tiene que ocurrir así. Para tomar estas decisiones eché muchas cuentas sobre probabilidades de éxito, cuántos años se podían ir en los intentos y si me merecía la pena hacer esta travesía por el desierto.

Me sentí muy sola. Completamente sola. Aunque he preferido no hablar del tema, me hubiera gustado un poquito de interés por parte de alguien, aunque fuera para distraerme un poco hablando de otra cosa. Mi familia prefiere evitar el tema pero al menos se interesan por cómo estoy. Pero con el resto de gente a la que considero importante, he tenido una sensación de abandono total.

Entonces decidí que iba a tener una vida plena aunque fuera sin hijos. Necesitaba un plan B. De momento me refugio en el trabajo como una vía de escape para estar ocupada. Pero poco a poco elaboraré esa ruta alternativa para el ‘mientras tanto’, que puede que se convierta en algo definitivo, y no necesariamente menos feliz que el que me hubiera brindado la crianza. Es sólo cuestión de re-estructurar todos los planes vitales tan ingenuamente asumidos.”

P.

testimonio caso real alumbra psicología reproducción asistida Elena Alguacil“Éste es uno de los momentos más duros por lo que he pasado, si no el que más. Una sucesión de emociones y sentimientos casi nunca positivos. La esperanza que uno va almacenando se desvanece con cada mala noticia.

En un caso como el mío, uno se pregunta por qué me ha tenido que tocar… No somos perfectos y esto, sobre todo, me lo demuestra.

Pensando en el futuro, soy optimista; si la gente lo consigue, por qué nosotros no vamos a conseguirlo. Creía que íbamos a tener más suerte, confiaba que, en el primer, si no en el segundo intento lo conseguiríamos. (Siempre hay que ser positivos). Y todavía creo que lo podremos conseguir, sobre todo después de las últimas noticias.

Espero con intriga y nervios (a veces desesperación) que nos llamen ya para intentarlo de nuevo. También creo que si no lo conseguimos va a ser muy duro, más todavía; eso también me tiene preocupado, sobre todo por ella. Aunque sigo pensando que la siguiente será la buena…

Como decía, hay que ser positivo, yo creo que siempre lo soy, a veces de más; es mi forma de ser. Por eso creo que debemos intentarlo, porque lo vamos a conseguir.”

 

GRACIAS


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