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Practicar una Autoestima saludable

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La autoestima es un manantial de alegría de vivir. Permite que nos aceptemos y nos reconozcamos humanos valiosos, tal y como somos. Únicos entre miles de millones de personas por biología, por herencia genética, por experiencias y contexto de vida.  Es maravilloso: nadie puede suplantarte, sólo tú puedes vivir tu vida. Todos, todos tenemos un potencial con el que hemos venido a este universo. Expresar lo que somos y ser el mejor embajador de nosotros mismos nos da bienestar personal y nos permite situarnos en la rampa de lanzamiento hacia una vida plena y consciente.

Nacemos con una “batería” del 30% de carga de autoestima

Nuestros padres o cuidadores principalmente y luego familia, maestros, amigos, van aportando cada uno los tantos por cientos que irán completando nuestra autoestima. En definitiva estamos formados por el contacto de otros humanos, todos a su manera tienen su influencia en la percepción que tenemos de nosotros mismos. Son ellos los que nos van modelando al transmitirnos creencias, pensamientos, valores, actitudes…  son como programas de funcionamiento que vamos absorbiendo como esponjas (la mayoría del tiempo de forma inconsciente).

Ellos son nuestros referentes sean como sean.

Vamos repitiendo patrones aunque no queramos. Nos guste o no. Son inconscientes. Pero de ese 70% que nos aportan los demás, podemos cambiar lo que nos limite y nos lastre. No somos meros receptores, también somos proactivos y podemos mejorar nuestro sentimiento de capacidad personal y el sentimiento de valía personal. Estos valores son la base de la sana autoestima según el canadiense Nathaniel Branden. En otras palabras, la autoestima es la suma del respeto y la confianza en uno mismo.

Es muy común no ser consciente de la baja autoestima, fruto de las creencias limitantes que hemos aprendido en nuestra infancia, donde se forma. Tendríamos que hacer un ejercicio de observación. Si nos invade un sentimiento de inseguridad, miedo a expresar opiniones, proyectamos la culpa hacia los demás, críticas a los demás y hacia nosotros mismos, desconfianza, necesidad de control, tristeza… eso es baja autoestima.

Trabajar la autoestima es invertir de lleno en nuestro crecimiento personal. Cambiar el diálogo interior de que no somos valiosos, de que no podemos confiar en nuestras capacidades, la desaprobación siempre como espada de Damocles. Trabajar la autoestima es abrirnos las puertas a otras formas de vivir más gratificantes y saludables. Dejar de sentir ansiedad por lo más mínimo y miedo constante a no dar la talla. Mejorar la percepción de ti mismo, es mejorar tus relaciones sociales, familiares, laborales…

En realidad la baja o la alta autoestima está en nuestra mente: en lo que nos contamos a nosotros mismos. Podemos cambiar lo que nos hace sufrir. De hecho, cuando tenemos una experiencia vital que nos pone al límite real, lo que cambia es nuestra autopercepción. Cambiamos cuando sufrimos, si es que hemos aprendido. En el aprendizaje está la ganancia.

También es posible el cambio, deseándolo y trabajando con determinación. No es suficiente el reconocer y aceptar que sufres por tus miedos y que se interponen entre tus deseos y tú.

En tu mente puedes cultivar pensamientos como si fueran semillas. Los pensamientos negativos asfixian, son castrantes, están basados en la ira, el miedo, la intolerancia…te intoxican a ti y alcanzan a tu entorno más cercano.

Ahora eres tú el adulto responsable, el que tiene el poder de cambiar. Bien por tu cuenta instruyéndote sobre el tema, leer, ver películas, escuchar música… Muchas veces vemos reflejados nuestros puntos oscuros o nuestros más profundos deseos en la letra de una canción o en el diálogo de una película. El cine, la literatura, el arte… son escaparates de emociones en las que nos podemos reconocer. No somos tan diferentes a la hora de sentir, nos dan claves para comprendernos y comprender a los demás.

También puedes acudir a profesionales especializados que te acompañen en el proceso de conseguir una buena autoestima. [Todo ello lo trabajamos en nuestros Talleres de Autoestima. Nuevas fechas ya disponibles en La Zubia (Granada)] También es muy respetable no hacer nada en tu beneficio, pero no te quejes si ni siquiera lo has intentado, las quejas te van robando la energía a ti y a los que te rodean creando desasosiego, malestar.

Desarrollar la autoestima es aumentar nuestra capacidad de ser felices.

 

Elena S. Alguacil

Psicóloga


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