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Hay una posibilidad detrás del muro

Categoría : Blog

Es bien sabido que la pérdida perinatal constituye una de las experiencias más devastadoras y desgarradoras, a las que unos papás se pueden enfrentar a lo largo de su vida.  Y también es bien sabido que esa experiencia tan dolorosa y que trasciende a todos los ámbitos de sus vidas, queda relegada a vivirse en la más estricta intimidad y soledad, debido a ese muro de silencio” (Payás, 2014) que los padres se encuentran al atravesar las puertas del hospital.

En ese muro de silencio, cada uno pone sus ladrillos…

Unos ladrillos los pone la sociedad,  que no entiende de lo que les ha pasado y les obliga a ser funcionales pocos días después de su experiencia, otros ladrillos los ponen los familiares más cercanos, quienes antes de que lleguen a casa han desmontado habitación, regalos y ropas del bebé, quitándolas de en medio para, supuestamente, hacer más “fácil” la vuelta a casa. Otros ladrillos los ponen  los amigos y familiares, que evitan las preguntas, cambian de tema en la conversación o le pegan un raquetazo a las emociones si vislumbran que van a salir a la superficie:

todo con la misión de hacer desaparecer el dolor

Otros ladrillos los ponen los conocidos que, sabiendo lo que ha pasado, intentan demorar el encuentro para no tener que afrontar la conversación, y otros ladrillos, por último, los ponen los propios padres, con los otros niños de la casa, y entre ellos mismos, cuando sienten que la vivencia del proceso de duelo no está por, alguna razón, acompasada.

Nada ayuda. Por todo esto, este tipo de duelo se encuentra sin la herramienta que, por excelencia, es capaz ayudar a sanar, a elaborar y a reconstruir cualquier proceso de duelo.

Esta herramienta es el ACOMPAÑAMIENTO, cuando un proceso de duelo se vive acompañado, desde la sociedad, desde la familia y amigos, desde los profesionales que nos atienden, tiene muchísimas más garantías de que se convierta en una experiencia saludable, transformadora y constructiva, y no derive hacia una situación de duelo complicado o patológico.

De hecho, existe un acompañamiento que multiplica las posibilidades de éxito, y es el que ocurre entre padres que han vivido la misma experiencia. 

Porque entre padres que han pasado por lo mismo, la comprensión es mucho más profunda, la escucha es más comprometida, la empatía se da de forma natural, y verme reflejado y ponerle nombre a lo que me pasa, desbloquea y me permite seguir caminando.

Por todo esto, es importante que seamos conscientes del poder positivo, que tiene el grupo en el camino del duelo, como comentábamos también en el artículo sobre Duelo Perinatal, y la importancia de poder vivenciar ese acompañamiento desde los talleres de duelo, ya que es una manera de derribar esos muros de silencio y acabar con ese hándicap del duelo perinatal.

El grupo de duelo y los talleres nos ofrecen:

  • Una sensación de comunidad y apoyo.
  • Un ambiente de empatía y una sensación de pertenencia, en un momento en el que me siento distanciado del resto del mundo.
  • Un escenario donde se acepta la libre expresión del dolor, se práctica la confidencialidad y prevalecen las actitudes de compasión, sin ser juzgado.
  • Esperanza de normalidad.
  • Un escenario donde exponer temores y preocupaciones.
  • Un escenario donde aprender recursos y estrategias de afrontamiento.
  • Una comunidad, con la que compartir ritos de recuerdo hacia nuestros hijos y fechas significativas.

(modelo humanizar de intervención en duelo. Marisa Magaña y José Carlos Bermejo)

Realmente podemos hacer mucho por esos padres y madres que tanto están sufriendo. Infórmate.

 

Mª del Carmen Ferreira Jiménez

Psicóloga


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