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“Mi bebé ha muerto. No me digas que las cosas pasan por una razón.”

Categoría : Blog

El duelo perinatal ha sido tratado como un tabú, ignorado, silenciado y minimizado, dejando secuelas de por vida. Debemos actuar.

¿Cómo es realmente el duelo perinatal?

La muerte de un/una hijo/a durante el embarazo, el parto o pocos días después del nacimiento constituye un proceso contra natura. Perinatal significa en torno al período comprendido entre las 22 semanas de gestación hasta aproximadamente 4 semanas después del parto. Estos rangos no enmarcan el dolor. La pérdida y el duelo van asociados, EXISTEN, ya tengan los bebés 2 semanas de gestación o meses de vida. 

Cuando un feto (embrión en evolución) muere intra-útero los padres, las madres, tienen que enfrentarse a una situación que nunca se habían planteado: parir a su bebé sin vida. Parir es un acto asociado a la vida, a la creación. Los padres no están preparados en absoluto para recibir un hijo muerto.

El duelo perinatal es un proceso plagado de vivencias perturbadoras que pueden complicar su desarrollo normal desde el comienzo.

 

El duelo tabú

Este duelo, además, tiene una peculiaridad con respecto al duelo por un adulto: parece no tener permiso social para existir.

“Mi bebé ha muerto.

No me digas que es para mejor, o que las cosas pasan por una razón.

Mis sueños y mi futuro están enterrados con ella.

Esta impensable e inexplicable tragedia se ha vuelto mi realidad.

Nunca seré quien una vez fui.”

Testimonio de Umamanita

El duelo perinatal ha sido tratado como un tabú, ignorado, silenciado y minimizado, pero que puede dejar secuelas de por vida. Desde el personal sanitario hasta la familia: históricamente se trata de no dar importancia a la pérdida creyendo que les hacen un bien a los padres. Nada más lejos de la realidad: los progenitores necesitan un espacio donde se valide su pérdida y se les anime a expresar sus sentimientos con el fin de evitar que desarrollen un duelo patológico, que no tengan la sensación de que su hijo sólo ha existido para ellos. Hay que darles permiso para que expresen su rabia y todos los sentimientos de vulnerabilidad y falta de control sobre la vida. Con la intensidad que necesiten, el tiempo que necesiten.

 

Lo peor de los duelos

Lo peor es pensar que el tiempo todo lo cura y, simplemente, dejar que fluya. El duelo es un proceso activo en el que hay que comprometerse. Es habitual ver a los padres desarrollar su duelo en solitario (lo peor de nuestras desgracias es vivirlas en soledad). Dejan que el dolor se enquiste sin dar salida a sus sentimientos negativos. Además, la sociedad no sabe acompañar y sostener emocionalmente a los padres en duelo. Realmente nadie nos enseña. Sólo copiamos frases y comportamientos.

“No llores más”

                        ”La naturaleza es sabia, por algo será”

                                                                                             “Sois jóvenes”…

No se nos ocurre que el silencio y dejar hablar a los padres es un buen consuelo y un sostén emocional impagable. De hecho, gracias a los pacientes de Alumbra, estos dos breves artículos de lo que sí se debe decir y lo que no ante un aborto, están ayudando a muchos de sus familiares y amigos.

 

Las fases del duelo perinatal

No existe un orden específico en el proceso de duelo, ni hay dos duelos iguales. Pero podemos hacernos una idea viendo las manifestaciones emocionales más extendidas:

Incredulidad, confusión, shock, negación, enfado o rabia, tristeza y depresión,  desesperación y desesperanza, culpa y vergüenza… aunque hay muchas más.

Además, normalmente estas respuestas específicas del duelo van acompañadas de síntomas fisiológicos predecibles, como:

Dolor de cabeza, cansancio y letargo, sensación de asfixia, palpitaciones, sequedad de boca, sudoración, inapetencia, trastornos digestivos 

Unidos a otros síntomas como la inquietud, tensión muscular e insomnio. Estas respuestas se pueden entender como un patrón afín frente al estrés de la separación. (Neimeyer,R. A.)

El duelo más reconfortante

En un principio el duelo es una reacción psicofisiológica del cuerpo/mente tras la pérdida. Cada persona tiene su tiempo para transitarlo. Por eso decíamos que no hay un duelo igual a otro. Se pueden aprender recursos para aceptarlo. Se puede enseñar a los padres y familiares técnicas para elaborar los sentimientos negativos, abordarlos y superarlos. Esto es así. Pero también existe un camino increíblemente reconfortante para esos padres y madres: compartir el dolor y la experiencia con otros padres en la misma situación. Nadie como otra persona en tu misma situación te va a comprender mejor.

Hablamos de los reparadores grupos de apoyo (conoce sus beneficios en este otro artículo) para el duelo perinatal con intervención de un psicoterapeuta. Se trata de grupos de padres que comparten el mismo dolor, la experiencia de la pérdida, la expresión de sentimientos que todos entienden hace que sea más llevadero. El recurso de apoyo emocional y social es sanador en la medida que se les reconoce que su maternidad/paternidad ha sido real. Compartir sus historias significa también que lo que se lleva entre muchos duele menos.

 

El duelo no es olvidar

Es permitir continuar andando sin caer rendido. Es poder respirar sin ese intensísimo dolor. Es aceptación. Aceptación de la realidad de la pérdida y aceptación de todo lo que conlleva el no poder desarrollar esa historia de vida con su hijo.

Expresión de emociones. Los padres pueden hablar con otras personas de lo que sienten y de cómo otros han ido transitando el mismo dolor que ellos sienten.

Nuevo sentido de vida. El proyecto de vida que tenían los padres que han perdido un bebé se derrumba, se pierde, pero sus vidas siguen y necesitan volver a ilusionarse, a disfrutar, y eso pasa por soltar la culpa y el miedo.

Vamos a hablar, vamos a escuchar, a unir fuerzas y experiencias en los talleres de Duelo Perinatal de Alumbra en Granada. Infórmate. Aprendamos a vivir con ello.

Elena S. Alguacil

Psicóloga Alumbra

 


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