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Mi bebé, mi querido y esperado bebé

“Siempre serás mi primera hija, la que me abrió los ojos y me gritó que tenía que vivir. Te extraño.”

“Cuando me hice la prueba de embarazo, no me lo podía creer, después de tantos intentos, por fin, ¡¡positivo!! Estaba tan asustada que lloraba, reía, no me lo creía….

Pero cuando me hicieron la ecografía y te vi y escuche tu corazoncito latir fuerte, ahí sí que sentí una felicidad absoluta: habías llegado a mí, te tenía dentro y te iba a cuidar y a querer tanto… Has estado aquí conmigo, no ha sido un sueño, ¡tengo hasta documento gráfico para demostrarlo!

No sé si eras niño o niña, aunque yo sentía que eras una niña y tenía hasta tu nombre elegido: PILI, no Pilar sino Pili, que es como me llamaban las amistades de mi madre, tu abuela Pilar, cuando yo era pequeña.

Solo una poquita gente sabía que tú estabas dentro de mí: tu papá, tus abuelos, tu tita… y todos te querían tanto, estaban deseando verte la carita casi tanto como yo. Estoy segura que, de haberlo comunicado al resto de la familia, ellos te hubieran acogido y querido como uno más del “clan”. Tus dos hermanos mayores, tus abuelos, tus titos… hubieras sido uno más de los primos: por la parte de mamá tienes muchos primos ¡10 nada más y nada menos! Con ellos hubieras jugado, te hubieras peleado, hubieras reído, llorado, vivido mil y una aventuras (a los primos no se les ocurre nada bueno jeje).

Íbamos a anunciar tu llegada el día de mi cumpleaños, porque para entonces ya tendrías 12 semanas y el periodo más crítico ya habría pasado. El día de mi cumpleaños hacemos una gran fiesta y viene toda la familia a la casa de los abuelos. Pasamos el día bañándonos en la piscina, hacemos barbacoa, compartimos, nos reímos, jugamos, nos comemos una tarta de galletas, chocolate y natillas que me sale muy rica y hasta hay un castillo de fuegos artificiales (es el inicio de las fiestas del pueblo), ¡qué mejor día para presentarte a la familia!

Pero una semana antes empecé a sentirme mal, tenía el cuerpo cortado, empecé a sangrar y te perdí. No me dijeron mucho, solo que tu corazón, ese que latía tan fuerte hacía unas semanas, había dejado de latir y te habías ido.

Todas mis esperanzas y mis deseos de tener un hijo se desvanecieron en este momento, te fuiste y contigo se fue mi alegría, mis ilusiones y mis esperanzas.

No sé si volveré a quedarme embarazada o si vendrá otro hermanito, pero ahora sé que para mí, siempre serás la primera, mi primera hija, la que me abrió los ojos y me gritó que tenía que vivir, que tenía que recuperar la alegría y que tenía que ser feliz.

Te quiero mucho y te extraño, tu mamá”


Desde Alumbra, te damos las gracias por compartir la carta que escribiste a tu bebé, tan llena de tristeza como de amor, esperanza y aprendizaje. Dándole el lugar a la pequeña Pili, que siempre será parte de vosotros.  


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